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14.6.11

ARGENTINA - TRABAJO INFANTIL

El trabajo infantil afecta al 17,6 por ciento de los chicos argentinos

El 17,6% de los niños argentinos de 5 a 17 años realiza algún tipo de trabajo. El número es un promedio de lo que ocurre a nivel nacional en grandes centros urbanos, pero hay regiones, como el Gran Tucumán, en donde la situación es mucho peor: allí llega al 24,6 por ciento.

Los datos son del segundo semestre de 2010 y surgen del Observatorio de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA), que midió a seis mil hogares de todo el país para abordar la temática del trabajo infantil en las grandes ciudades de Argentina. Fueron difundidos en la última Nota Conjunta de la Red de Diarios en Periodismo Social, al recordarse el pasado domingo el Día de la Lucha Contra el Trabajo Infantil.

El universo de chicos que trabajan se divide en dos grupos: los que realizan actividades domésticas en forma intensiva (limpian, lavan, cuidan a los hermanos, hacen la comida todos los días, juntan agua, leña), o actividades económicas (ayudan a sus familiares u otras personas en un trabajo, hacen alguna actividad para ganar dinero por su cuenta como empleado a aprendiz) y existen contrastes según la edad: entre los 14 y los 17 años el promedio de chicos que trabajan es de 32,4 por ciento, mientras que entre los chicos de 5 y 13 años, ese número es del 10,6 por ciento.

La investigación resume datos referidos al trabajo infantil urbano en el país, quedando afuera la realidad de los chicos que trabajan en ámbitos rurales, donde la situación en general es más preocupante y donde se encuentran más a menudo casos de explotación laboral. Una situación que hace más urgente la aplicación de políticas públicas para prevenir y erradicar un problema que, como se ve en este informe, afecta a miles y miles de chicos y adolescentes en todo el país.

La inclusión educativa y el rezago: los efectos de trabajar

El trabajo en la niñez y adolescencia afecta la inclusión educativa, aumenta la probabilidad de rezago educativo y de ausentismo escolar. Tanto es así que entre los 5 y 17 años, período en que la escolarización es obligatoria, la no asistencia a la escuela alcanza a nivel nacional el 9,1 por ciento entre los niños y adolescentes trabajadores, mientras que entre los no trabajadores es de 3,9 por ciento.

Es decir, que la propensión a no asistir a la escuela es de más del doble entre los niños y adolescentes que trabajan. La situación más preocupante es en los adolescentes: entre ellos, la no asistencia a la escuela es del 14 por ciento entre los trabajadores, frente al 8,6 por ciento de sus pares que no trabajan, según cifras a nivel nacional.

Las desigualdades son mayores cuando se trata de rezago educativo, esto es la probabilidad de repetir de grado u año y transitar el ciclo educativo con mayor edad que la correspondiente al año en curso. Entre los niños/as de 5 a 14 años la probabilidad de rezago educativo se duplica entre los niños/as trabajadores respecto de sus pares que no trabajan, mientras que entre los adolescentes no llega a duplicarse pero pasa de 21% entre los adolescentes que no trabajan a 35% en los trabajadores.

Cómo se profundiza el problema en los sectores más pobres

Por otro lado, también la investigación asegura que un niño/a o adolescente entre los 5 y 17 años en el estrato muy bajo (25% inferior) registra 4,7 veces más “chance” de tener responsabilidades domésticas intensas que un par en el estrato medio alto (25% superior). Dicha brecha regresiva para la niñez en situación de pobreza es de 6,7 veces en el caso de los niños/as entre los 5 y 13 años y de 4,9 veces en el caso de los adolescentes entre los 14 y 17 años.

A nivel mundial, la situación sigue siendo gravísima: aún existen 218 millones de niños, niñas y adolescentes, de entre 5 y 17 años, que trabajan, de los cuales 190 millones realizan labores peligrosas. De ellos, 20 millones son latinoamericanos.

El trabajo doméstico en adolescentes bajó en los últimos años

Sin embargo, no todas las noticias son malas: la evolución de los últimos años muestra que, en términos generales, el trabajo infantil urbano bajó en el ámbito nacional hasta llegar al 17,6 por ciento de promedio actual.

Adolescentes. las cifras de adolescentes de 14 a 17 años que realizan “trabajo doméstico intensivo” bajaron de 19,7 por ciento en 2007 a 16,6 por ciento en 2010. Y el “trabajo en actividad económica” descendió de 23,5 por ciento a 19,8 en el mismo período.

Niños. Entre los más pequeños (de 5 a 13 años), las cifras no son tan alentadoras. En el primer tipo de trabajo (doméstico), la cifra bajó (de 4,3 por ciento a 3,7) pero en el segundo tipo de trabajo (actividad económica) prácticamente se duplicó (de 3,4 por ciento a 6,7).

Según ley 26.390, está prohibido el trabajo de los menores de 16 “en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual y sea éste remunerado o no”.

En los grandes centros poblados, la situación más complicada

En, según lo publicado por el diario La Voz del Interior, el cordón conocido como Gran Córdoba tiene mucho por plantearse y mejorar: es el segundo peor lugar de Argentina para los chicos. Es que el 23,3 por ciento de los cordobeses de 5 a 17 años que vive allí, trabaja.

Mendoza, a su vez, en lo referido a trabajo relacionado con cuestiones económicas, supera a la media nacional, que es de 12,3%, de acuerdo a lo que publicó el diario Los Andes. De ese total, 8,1% son niños y niñas de 5 a 13 años mientras que 21,2% son adolescentes de 14 a 17 años. Todos ellos, hacen alguna actividad por su cuenta para ganar dinero o tiene un trabajo como empleado o aprendiz.

En Tucumán, la situación empeora. Dos de cada 10 niños y adolescentes (de entre cinco y 17 años) que residen en el Gran Tucumán-Tafí Viejo (el principal aglomerado urbano provincial), realizan un trabajo doméstico intensivo y/o desempeñan actividades económicas, según el informe del diario La Gaceta.

Además, el 10,9% de la niñez y adolescencia realiza tareas domésticas de modo intensivo: 7,7% en el grupo de edad de cinco a 13 años y 18.5% en los adolescentes entre 14 y 17 años.

El trabajo en cualquiera de sus formas (doméstico o en actividades económicas) alcanza al 24,6% en la niñez y adolescencia entre los cinco y 17 años (36,7 % entre los 14 y 17 años y 19,6 %, entre los cinco y 13 años) cualitativamente, el informe de la UCA demuestra que, el trabajo infantil está naturalizado en las zonas rurales (es una costumbre), y en la necesidad de las familias de dejar a cargo de las tareas domésticas a sus hijos para salir a trabajar.

En Santa Fe, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) concluyó que en 2009, 5 de cada 100 niños de entre 10 y 17 años, residentes en los grandes aglomerados urbanos de la provincia declararon tener una ocupación, de acuerdo a lo publicado en el diario El Litoral.
Según la socióloga Virginia Trevignani, no aparecen los niños en sectores de la economía donde hay controles del Estado. “Ya no son contratados por un empleador, sino que la situación de niños trabajadores tiene más que ver hoy con la utilización de chicos en comercios propios de la familia o en trabajo familiar de los múltiples tipos. De esta manera, las situaciones de trabajo infantil se dan en sectores menos regulados y de carácter íntimo”, indicó la especialista

En La Rioja, en tanto, la única aproximación que existe en materia estadística se dio este año, con la detección de 13 adolescentes menores de 16 años, que se encontraban trabajando en las cosechas. Según el diario La Nueva Rioja, las infracciones se cometieron en fincas de Chilecito y Arauco, donde las empresas fueron multadas. Así lo afirmó la encargada de la Secretaría de Trabajo de la Provincia, Liliana Espinoza. De acuerdo a lo informado por la funcionaria, los chicos de entre 16 a 18 años, para trabajar en la época de cosechas en la Provincia, deben presentar un aval que se tramita en esa oficina. Sin embargo, en estos 13 casos no se encontró esta documentación, por lo cual, las empresas fueron debidamente sancionadas. La COPRETI logró durante 2010 que 300 chicos que estaban trabajando en la calle pudieran volver a sus hogares "y reinsertarlos en el lugar donde deberían estar, en las escuelas", explicó Espinoza.

En la ciudad de Buenos Aires, en tanto, el Programa Contra toda Forma de Explotación del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes detectó 340 chicos trabajando en las calles de porteñas en 2010. La coordinadora del Área de Trabajo Infantil del Gobierno de la Ciudad indicó que esta es la modalidad más frecuente y en los casos en que los chicos trabajan a puertas cerradas es más difícil de detectar y no tienen estadísticas al respecto. En esta jurisdicción existe la línea telefónica 102 que está destinada a recibir consultas o denuncias de y sobre los chicos. Funciona las 24hs y depende del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En Salta no hay estimaciones confiables sobre cuántos chicos podrían estar ocupados, pero nadie desconoce el problema. “Es muy difícil tener un relevamiento sobre el trabajo infantil. El niño empleado en un campo o una empresa siempre está oculto. La única forma de detectarlo es por denuncias o de manera fortuita durante una inspección”, señaló el secretario de Trabajo de la Provincia, Eduardo Costello al diario El Tribuno.

En Catamarca, según publicó el diario El Ancasti, en lo que va de 2011, la Comisión Provincial de Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI) detectó 25 casos de niños en esta situación, fundamentalmente como vendedores ambulantes y limpiavidrios, pero también a dos nenas que realizaban trabajos domésticos. En 2008, la cifra era de apenas 10. Sin embargo, no son números definitivos, dado que se presume que hay más niños trabajando. Desde el organismo sostienen que de nada sirve tener muchos números y nombre de niños si no se les puede hacer un abordaje.

En Río Negro, en el Alto Valle, las formas de trabajo infantil no están tan implicadas con la economía formal. Es en la actividad agrícola donde se detectan los mayores niveles de mano de obra infantil, relacionados a tareas de cosecha donde participa todo el grupo familiar, según se informó desde la Dirección Regional Austral del Ministerio de Trabajo de la Nación, que detectó unos 64 casos durante los últimos tres años. Este número se correspondió con el trabajo agrícola y, en menos medida, con el rubro comercial. Roca fue una de las ciudades donde se detectaron más casos, siendo un total de 21 los niños rescatados de esta situación en el último operativo verano, de acuerdo al informe del diario Río Negro.

En Santa Cruz no existen registros de casos de trabajo infantil, con una alta tasa de escolarización, sólo en el ámbito rural y bajo normas acotadas se pueden dar registros de chicos menores de edad trabajando, ya que una ley permite a partir de los 16 años realizar dicha tarea, aunque son escasísimos esos casos.
“Nuestra tarea es preventiva” dijo Miguel Ángel Díaz a La Opinión Austral, responsable de la Secretaría de Trabajo ante la COPRETI, en ese sentido, ante la ausencia, afortunada, de problemáticas de trabajo infantil.
De hecho en un mapa del trabajo rural realizado a nivel nacional Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego fueron las únicas provincias que declararon no tener esta modalidad de trabajo infantil en sus territorios, informa La Opinión Asutral.

Actividades en las provincias

Este domingo se realizaron actividades en muchas ciudades para recordar un día de lucha contra este flagelo que resta oportunidades a niños y niñas.

Entre Ríos. A propósito del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, la Comisión Provincial de Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti), junto a organizaciones no gubernamentales de Paraná, ha organizado funciones de cine para niños. Este viernes más de 250 chicos paranaenses disfrutaron de una función de cine como una de las actividades que la busca ofrecer a los niños para que tengan la posibilidad de integrarse y disfrutar de una propuesta que reivindica la niñez. Y, más allá de esta actividad puntual, la Copreti busca “sensibilizar y concienciar a la sociedad en general sobre esta problemática”, manifestó el secretario de Trabajo, Aníbal Brugna. “Los niños deben jugar y estudiar para luego tener un trabajo digno y la conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil es para la reflexión y concientización de toda la comunidad”, insistió.
Fuente El Diario

Misiones. Alumnos del cuarto al séptimo grado de las escuelas número 9, 379 y 67 del Paraje Bella Vista de San Vicente participaron el jueves de una jornada inolvidable de actividades recreativas, clases de baile, teatro, dibujo y peloteros para los más pequeños.
Fuente: El Territorio

Santiago del Estero. Alumnos del tercer año del Profesorado de la Escuela Normal Dr. José Benjamín Gorostiaga realizaron ayer una campaña para generar conciencia sobre el rechazo del trabajo infantil. Para ello, reunió a decenas de chicos frente a la estación de trenes, donde desarrollaron actividades que forman parte del programa de estudio de una de sus asignaturas.
Fuente: El Liberal


PUBLICADO EN CAPÍTULO INFANCIA:

Redacción: Equipo Capítulo Infancia
Edición: Adrián Arden @adrianarden

1.6.11

Duerme mi cielo, mi niño eterno, dueño del mundo, mi corazón. Despertarás y habrá acabado la larga noche y su terror.

Duerme mi cielo,
mi niño eterno, dueño del mundo,
mi corazón.
Despertarás y habrá acabado la larga noche
y su terror.
Vendrá la luz y el amanecer posará en tus labios
la esperanza que sueñan los pueblos originarios.
...........................................
Duerme, mi pequeño,
que en el país al que vas dormido
escriben la verdadera historia los vencidos
No temas despertarte,
que la luz que se cuela por el tamiz de tus sueños
alumbra esta noche y limpia el cielo del mundo.
Duérmete y que vuestro sueño custodie el futuro.


11.5.11

DROGAR A NUESTROS HIJOS

En Argentina la prescripción de Ritalina va en aumento descontrolado. Y casualmente se lo suministran a "niños y niñas descontrolados" segun el criterio médico.



4.5.11

¿ISRAEL DESCONOCE DERECHOS?

REPORTAJE: DERECHOS HUMANOS

Israel usa dos varas de medir

Jóvenes palestinos son juzgados como adultos por los tribunales militares hebreos, que los consideran mayores de edad a los 16 años. La ONU ha denunciado abusos en las cárceles

ANA CARBAJOSA 24/04/2011

Se abre la puerta de una sala prefabricada en el patio de la prisión militar israelí de Ofer y entra Islam Dar Ayoub, un chico palestino de 14 años. Viene maniatado y hace ruido al arrastrar las cadenas que lleva en los tobillos. Viste con el uniforme marrón de la prisión y mira a su alrededor buscando a su padre, al que solo tiene oportunidad de ver durante las audiencias, de lejos. El padre todavía no ha llegado; por lo visto, le han parado en un checkpoint próximo a la prisión.

El juicio comienza y se prolonga durante buena parte del día. El de Dar Ayoub es un caso especial. No porque sea muy joven. Cada año, 700 menores como él desfilan por los tribunales castrenses. Tampoco es extraordinario el delito del que se le acusa: "Lanzar piedras y perturbar la paz". Como él, el 62,5% de los menores palestinos presos en cárceles militares israelíes están acusados de lo mismo. Su detención también es casi calcada a la de los cientos de chicos cisjordanos que acaban entre rejas. La noche del 23 de enero, decenas de soldados israelíes se presentaron en su casa a la una y media de la madrugada. Siete de ellos, con fusiles de asalto M-16, entraron a buscarle. Aquella noche se llevaron al adolescente entre gritos y golpes a todos los familiares que intentaron impedir la detención. A sus padres no les dijeron dónde se llevaban al niño ni de qué le acusaban.

Pero este caso sí es especial: el interrogatorio de Dar Ayoub fue grabado en vídeo, algo que las organizaciones de derechos humanos y también Naciones Unidas piden y que rara vez sucede. En la cinta se puede ver que al acusado lo interrogaron tres hombres en una habitación muy pequeña, que no tuvo derecho a que le asesorara ningún abogado y que las autoridades militares tampoco permitieron el acceso a nadie de su familia. Al final, el chico confesó e incriminó a otros vecinos de su pueblo.

"La detención resulta muy traumática para ellos y les predispone a confesar con tal de salir de allí", asegura Gaby Lasky, la abogada de Dar Ayoub, que lleva ocho años defendiendo a menores en cortes militares. Para Lasky, como para asociaciones de derechos de la infancia y observadores internacionales, más allá de los numerosos casos de abusos que se denuncian cada año, el problema es la aplicación asimétrica de la justicia. "En Israel hay una ley de menores muy buena. El problema es que no se aplica en los territorios ocupados palestinos. Después de mucho pelear, hemos conseguido que los militares se comprometan por lo menos a aplicar el espíritu de la ley del menor, pero, como vemos en el caso de Dar Ayoub, no sucede". Y añade esta abogada israelí: "Cuando un niño palestino y un colono israelí se lanzan piedras, una vez detenidos, van a seguir caminos totalmente distintos: al colono le liberarán enseguida; al palestino, no".

Que se aplique la ley civil o la militar marca importantes diferencias de partida. A los israelíes se les aplica la justicia ordinaria; a los palestinos, la castrense. Mientras los israelíes son menores hasta los 18 años, a los palestinos la justicia militar los considera adultos a partir de los 16. "Nos preocupa enormemente la diferencia de legislación aplicable a niños israelíes y palestinos. Los derechos de los niños no deberían verse afectados por diferencias de nacionalidad o residencia", asegura un diplomático occidental en Jerusalén.

A los menores palestinos se les considera además presos de seguridad, lo que significa entre otras cosas que no pueden llamar por teléfono ni recibir visitas si los padres no reciben un permiso especial para salir de Cisjordania. El encarcelamiento en prisiones fuera del territorio palestino es una de las quejas de organizaciones como Defence for Children International (DCI). Viola, dicen, el artículo 76 de la IV Convención de Ginebra, que establece que los condenados, menores o no, deben ser encarcelados dentro de los límites de los territorios ocupados.

DCI lleva más de una década documentando los abusos que sufren los menores en las prisiones militares. Esos mismos abusos han sido denunciados por la ONU en reiteradas ocasiones. Los datos de DCI del segundo semestre de 2010 indican, por ejemplo, que el 70% de los menores presos fueron golpeados durante la detención y/o el interrogatorio, el 55% fueron amenazados y al 60% les obligaron a ponerse en posiciones de estrés. Un 7,5% recibió descargas eléctricas. La organización pide que se lleve a cabo una investigación independiente sobre el trato a los menores en el sistema de justicia castrense. Este diario ha intentado durante varios días obtener datos oficiales del trato que se da a los menores en prisión y de contrastar la versión de la defensa en el caso Dar Ayoub. Consultado repetidas veces, el Ejército se ha negado a proporcionar ninguna información y se excusa alegando "problemas burocráticos".

Un par de semanas después del juicio en la prisión de Ofer, Islam Dar Ayoub está ya en su casa en Nabi Saleh, un pueblo palestino en el que sus habitantes se manifiestan cada viernes en contra de la ocupación. Ha pasado dos meses y medio encerrado. Está contento de haber salido de la cárcel, pero ahora debe permanecer en arresto domiciliario hasta que se resuelva su procedimiento, algo que puede tardar meses, según los abogados. Mientras tanto, el chico no podrá salir de su casa ni para ir al colegio. Su madre, Lulu, está muy preocupada porque dice que desde que salió de la cárcel su hijo, que normalmente saca muy buenas notas, está como "ausente y le cuesta concentrarse". "Finge que no ha pasado nada, que todo va bien. Pero yo le conozco, soy su madre".

Al preguntar al chico cómo está y qué ha aprendido en estos meses de encierro, solo responde tres palabras. "A ser paciente".

11.2.11

NOOOOOOO, NOOOOOOOOOO, NOOOOOO

No puedo decir nada más

Un escolar de 12 años mata a 31 militares en un atentado suicida en Pakistán

AGENCIAS - Islamabad - 11/02/2011

Vestido con uniforme escolar y sin llamar la atención, un niño de 12 años perpetró ayer una matanza en un centro de reclutamiento del Ejército paquistaní en la ciudad de Mardán, en el noroeste del país. El atentado suicida fue reivindicado por los talibanes.

El menor, cargado con un chaleco bomba, hizo estallar los explosivos mientras los cadetes recibían instrucción militar en el cuartel del regimiento de Punjab. El atentado causó al menos 31 muertos y más de 20 heridos. El cuartel se halla en una zona militar restringida, como muchas otras en el país que albergan academias castrenses. Los terroristas tienen más complicado atacar en estos centros que en otros lugares, como mercados o mezquitas, donde se suelen registrar más atentados.

Los talibanes, que combaten al Ejército paquistaní, se atribuyeron el ataque. "Los talibanes continúan siendo una fuerza muy potente porque siguen atacando instalaciones aunque hayan estado sin lanzar incursiones durante un tiempo", dijo a Reuters el exgeneral Talat Masud. Policía y Ejército son blancos habituales de los grupos insurgentes, que combaten a las fuerzas de seguridad en el conflictivo noroeste y las áreas tribales fronterizas con Afganistán.

El último gran atentado contra las fuerzas de seguridad paquistaníes se registró en marzo de 2010 cuando dos terroristas suicidas acabaron con la vida de al menos 45 personas, entre ellas nueve soldados, en la ciudad de Lahore (noreste del país)

Diálogo de paz con India

Por otro lado, los Gobiernos de India y Pakistán acordaron ayer la reanudación de las conversaciones de paz, suspendidas desde los atentados de Bombay en noviembre de 2008 que acabaron con la vida de 166 personas.

El acuerdo es resultado del encuentro que mantuvieron el pasado abril los primeros ministros y se ha cerrado esta semana con un encuentro entre los secretarios de Estado de Exteriores.

Los dos países, que se han enfrentado en tres guerras desde su independencia, en 1947, "han acordado reanudar el diálogo sobre todas las cuestiones pendientes", como la disputada región de Cachemira, la lucha antiterrorista y las relaciones económicas. El primer ministro de Pakistán, Yusuf Razá Gilani, se mostró "satisfecho" y aseguró que constituye "la culminación de los esfuerzos" hechos por él y su homólogo indio, Manmohan Singh.


PUBLICADO POR DIARIO EL PAÍS

1.12.10

De estigma a héroes de circo

Un proyecto circense en Ciudad del Cabo ayuda a niños seropositivos a continuar en la medicación y ganar autoestima

LALI CAMBRA - Lali Cambra. Ciudad del Cabo - 01/12/2010 - El País

"Hay que recordar que han sido niños muy enfermos, muy débiles, sin apenas energía, que llegaron muy delgados, muchos con llagas en la piel", dice Laurence Estève, fundadora del Zip Zap Circus. Una advertencia necesaria bajo la carpa en la ciudad que el sábado acogía el ensayo general de la gran actuación prevista para hoy, el Día Mundial de la lucha contra el sida, en Khayelitsha, el barrio de donde proceden los 26 chavales seropositivos del proyecto circense, el más pobre y afectado por la enfermedad de Ciudad del Cabo.

Tras mirar las evoluciones de los niños, en ebullición, cuando saltan al trampolín, arrojan el diábolo, construyen torres humanas o hacen malabares, nadie diría que han estado enfermos y que toman hasta catorce pastillas al día para mantener a raya el virus. "Eso sí, a lo que acaba la función, más de la mitad se nos quedan dormidos en el autobús de regreso a casa, agotados, del trabajo y de la emoción".

Entrenamiento y comida

A Sean, de 15 años, todavía le brilla la cara con purpurina después de una función que ha tenido de todo: saltos acrobáticos, tambores, monociclos, bailes, cantos, payasos, malabares, trapecios y la concesión de diplomas a los niños. Diplomas no por ser los mejores en sus especialidades sino por fomentar el trabajo en equipo, ser el más payaso de los no-payasos, tener la sonrisa siempre dispuesta, ser espontáneo, generoso, humilde o estar ansioso por aprender. "Antes no tenía flexibilidad, no tenía músculo, estaba muy delgado y comía un montón de comida basura", explica muy serio. Sean toma 12 pastillas, seis por la mañana y seis por la tarde. Llegó hace cuatro años al proyecto y se encuentra fuerte: "Cuando no tengo ensayo en Zip Zap, ¡juego al rugby!".

El proyecto Ibhongolwethu se inició en 2005 en una colaboración entre el Cirque du Monde, Médicos sin Fronteras y el Zip Zap Circus, que promueve las artes circenses como instrumento para afrontar problemas sociales (otro de sus proyectos se dirige a niños de la calle). Dos veces a la semana, instructores de Zip Zap, -que ha llegado a un millar de niños de jóvenes desde su fundación en 1992-, se trasladan al centro cívico de Khayelitsha para entrenar a los chavales, a los que también se les da de comer, "es posible que para algunos sea la única comida nutritiva que reciben", dice Tamryn Van Eyssen, coordinadora del programa.

Y un miembro de MSF se reúne con los niños para hablar sobre la enfermedad, posibles efectos de la medicación, cuestiones de salud en general, o problemas en casa o en la escuela. Tamryn explica que el circo aumenta la autoestima de los chavales, la adherencia a la medicación y su sociabilidad.

"Yo era muy tímido, ahora tengo más confianza", confirma Athyl, de 12 años. Algo tímido sigue y se pasa la mano por los ojos y la boca antes de hablar, pero se esfuerza y dice que quiere ser actor, famoso y ver mundo. No le molestan las 14 pastillas diarias que toma, rutina ya, ni siquiera las nombra si no es preguntado. Prefiere el circo a la escuela, aunque es buen estudiante. "Los chicos del cole están en la edad del pavo, muy tontos, aquí no pasa, aquí nos ayudamos", ríe. Ninguno habla de estigma, pero todos optan por circo frente a escuela. "Han pasado de ser marginados a ser héroes para sus compañeros. Algunos les dicen que también quieren hacer circo, pero entonces ellos responden "tú no puedes, no tienes VIH". Es una manera de revelar su estatus sin estigma por un lado y dar a conocer la enfermedad por el otro", considera Estève.

"Los más pequeños no saben todavía nada de ser seropositivos, pero saben que algo no está bien", dice Tamryn, "los más mayores han aceptado su estatus y ayudan a otros en su comunidad a aceptarlo, a vivirlo con naturalidad". La coordinadora del programa explica que el proyecto es a largo plazo y que les gustaría poder ampliarlo, con más recursos, una carpa estable en Khayelitsha y la posibilidad de acceder a más niños, "tienen una vida muy dura: o son huérfanos, o viven con las abuelas, en chabolas, con muchas dificultades. El circo les da algo por lo que estar esperanzados, tienen espacio para moverse, -en el barrio y en sus casas no lo hay- e ilusión de futuro".

"Feliz". Es la primera palabra que pronuncia la malabarista Lona, de 12 años. "Estoy feliz aquí. Tengo cuatro amigas en el circo y otras cuatro en el colegio. Quiero ser piloto, porque volé una vez. El trampolín me daba miedo al principio. Sólo al principio. Con el trampolín también se vuela".

4.11.10

Sin Asignación Universal

29/10/2010|13:51 Corrientes - Argentina
Más de 100 mil niños sin Asignación Universal por Hijo

Lo dió a conocer hoy un matutino correntino a un mes que que se cumpla el primer año del lanzamiento del plan a nivel nacional.

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NIÑAS TRABAJADORAS

BOLIVIA
El hambre empujó a Marina y Angélica a salir a trabajar cuando aún eran unas niñas, una haciéndose pasar por niño para poder limpiar las botas de los señores más adinerados de la ciudad y la otra vendiendo bolsas en el mercado para aquellos que pueden llenarlas; sus historias son sólo dos ejemplos de las vidas de miles de niños y niñas trabajadores de Bolivia que viven bajo el umbral de la pobreza

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MÉXICO - Más de 150 niños muertos por la guerra contra el crimen en el año


Una entidad de defensa de los derechos del niño exige se investigue estos asesinatos de menores de edad.

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Jóvenes palestinos víctimas de violencia de colonos judíos

Es más común que adolescentes palestinos sean blanco de agresiones deliberadas por parte de los colonos extremistas israelíes, informó un organismo internacional de defensa de los derechos humanos.

Israel, 1 de nov., Agencia Infancia Hoy.- Como lo diera a conocer el documento elaborado por Defence for Children International -Sección Palestina- 38 son los casos de ataques de colonos judíos a menores de edad palestinos, de los cuales tres finalizaron en muerte y en la cual además resultaron heridos 42 niños y adolescentes.

Este informe, que compila dos años de trabajo, señala además que fue en 13 de esos casos, en los que los colonos abrieron fuego acabando con la vida de tres adolescentes e hiriendo a otros diez jóvenes; mientras que en los demás casos varios jóvenes, entre los cuales había niños pequeños, fueron apedreados, humillados y golpeados, y además esta ONG denunció que en ocho de estos casos, los soldados fueron cómplices participando en ellas, haciendo caso omiso o hasta incluso persiguiendo a las víctimas.

Gran porcentaje de los ataques tuvieron lugar en los considerados bastiones ultranacionalistas; uno en la ciudad de Hebrón y sus alrededores en el sur de Cisjordania ocupada, y el otro en los alrededores de Naplusa, en el norte del territorio.

Una de las colaboradoras del informe, Verónica Naranjo, señaló a una agencia de noticias que "ni un sólo colono fue inculpado por esos incidentes", sosteniendo que actuaban con total impunidad.

Por otra parte un estudio publicado el 19 de octubre pasado por una ONG israelí, afirma que los colonos que dañan los árboles pertenecientes a los palestinos jamás son llevados ante la justicia israelí y que ninguna de las demandas por devastaciones en los árboles de los palestinos, en su mayor parte olivos, registradas en cinco años por la organización israelí Yesh Din (voluntarios para los derechos humanos), desembocó en una inculpación.

(Infancia Hoy)

27.7.09

Los niños primero. ¡ Y las niñas también!

Cuando era chica, existía una canción que me gustaba mucho, aunque no entendía bien por qué y tampoco importaba. Yo la cantaba …“No crezca mi niño, no crezca jamás, los grandes al mundo le hacen mucho mal. El hombre ambiciona cada día más y pierde su tiempo por querer volar. Vuele bajo porque abajo, está la verdad. Esto es algo que los hombres no aprenden jamás”….

Los invito sólo mientras dure este artículo, a bajar su mirada, a descubrir nuevamente el suelo donde pisamos.
¿Logran ver a personas de pequeña estatura?, sí, esas que muchas veces empujamos o golpeamos con nuestros bolsos o maletines cuando caminamos apurados por la calle, esas a las que accidentalmente quemamos con brasa de nuestro cigarrillo en una vereda abarrotada de transeúntes, porque con tanto apuro, no tenemos tiempo de levantar la mano y evitarles la lesión, (¿o lección?).
Esas a las que tampoco les pedimos disculpas, porque tenemos cosas muy importantes que hacer, y después de todo, son niños.
Sé que muchos de nosotros para “nuestros niños” no escatimamos en tiempo y dedicación además de protegerlos con costosos accesorios de seguridad, intercomunicadores, alimentos y productos naturales, educación, esparcimiento y deportes, seguros de salud y de estudio.

Los invito sólo mientras dure este artículo a arrodillarse frente a ellos, a nuestros niños y a los otros niños, mirarlos profundamente a los ojos tratando de comunicarnos y escuchar lo que tienen que decir.
Los adultos podemos ser muy temerosos, pues solemos necesitar tener el control total de todos los riesgos y que nada nos sorprenda, pero les pido que lo intenten, tal vez haciéndolo obtengamos la sorpresa que nos resucite como seres humanos, espirituales y trascendentes.
Mientras tanto, quiero contarles brevemente qué hacemos en tanto sociedad y Estado por el bien de todos los niños y niñas en nuestro país.

Continuar leyendo el artículo en la publicación original: Revista Meudon